¿Qué es la educación Internacional?

Cuando se habla de colegio ¨internacional¨, se busca un colegio multilingüe, o al menos bilingüe, puesto que el concepto se ata directamente al aprendizaje de una lengua diferente a la materna. Sin embargo, un colegio Internacional es mucho más que ello. Una educación internacional, como fundamento educativo, promueve sin lugar a dudas, una misión, utópica y en el mejor caso, alentadora hacia el futuro a través de la construcción de valores y principios de entendimiento mutuo entre los seres humanos de cualquier raza, sexo, orientación y credo. No basta con saber hablar en un idioma distinto, se trata de comprender la cultura y valores locales y poder apreciar así mismo los de otros alrededor del mundo.

Durante su campaña por la presidencia de EE. UU,  Donald Trump declaró su deseo de construir un muro “impenetrable, físico, alto, poderoso y bonito” entre EE. UU. y México. Al otro lado del Atlántico, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, declaró su deseo de construir una valla de 30 kilómetros en la frontera con Jordania para detener la entrada de refugiados en el país. Venezuela cuenta ya con 3200 refugiados en países vecinos, y enfrenta una crisis social, política y migratoria al borde de enfrentamientos diplomáticos.

Estamos en un momento que pide a gritos la apreciación de la diversidad, el entendimiento intercultural y el respeto, actitudes que se promueven en el ámbito de la educación internacional. Y así surge la pregunta: ¿sería el mundo un lugar mejor si todos recibiéramos una educación internacional?

Uno de los principales desafíos de nuestro tiempo es aprender a gestionar los cambios rápidos. Y los desafíos son aún mayores si abordamos el problema de forma diferente, y centramos nuestro interés en él, en lugar de en las causas que han puesto en marcha los cambios. Los cambios pueden provocar mucho miedo. Nos producen inquietud. En ocasiones, nos ponemos a la defensiva. La estrecha conexión de nuestro mundo nos obliga a encontrarnos y enfrentarnos con problemas de alto voltaje que despiertan emociones muy intensas. No es nada fácil pensar y hablar sobre cultura, identidad, raza, poder y privilegio, desigualdad y justicia.

Una educación con mentalidad internacional invita a los docentes y los alumnos a adoptar una perspectiva general, es decir, a apreciar la condición que nos une como seres humanos y nuestra interdependencia en un ámbito global. Muchos de los desafíos de la actualidad traspasan fronteras nacionales, culturas y etnias. La única manera de abordarlos es trabajando juntos. Y no basta con ser tolerantes; también hay que demostrar una empatía activa. La educación internacional nos acerca a personas con perspectivas y experiencias vitales muy diferentes. Nos ofrece oportunidades importantes para llevar a cabo la ardua tarea de encontrar un interés común.

La educación internacional siempre se ha ocupado de ayudar a los alumnos, y a la comunidad en su conjunto, a explorar una pregunta fundamental: ¿Cómo vamos a convivir en un planeta, según palabras de Thomas Friedman, “cada vez más caliente, plano y abarrotado”?

La educación internacional parte de la idea de que todos estamos juntos en este empeño; tenemos una responsabilidad los unos con los otros y con nuestro planeta. Para poder trabajar juntos, tenemos que entendernos, y por eso la educación internacional da un tratamiento crítico a la lengua y la cultura; por ello, los colegios que imparten una educación internacional, son multilingües. La educación con mentalidad internacional ayuda a los alumnos y los profesores a pensar de forma sofisticada, crítica y creativa. Nos permite practicar con el tratamiento de la diferencia y la complejidad. Nos ayuda a aprender a vivir con incertidumbre.

No existen remedios milagrosos ni soluciones mágicas. Sin embargo, los Colegios del Mundo del IB, al cual pertenecemos desde ya hace una década,  congregan más de 4300 colegios alrededor del mundo, que a través de un concepto distinto de ¨educación internacional¨, realizan una magnífica labor como inspiración de empresarios creativos y líderes éticos, y lo que tal vez sea más importante, de miembros de la comunidad responsables, activos y bien informados. Nuestra mayor esperanza es que nuestros alumnos puedan servir de inspiración para que los colegios se conviertan en modelos de una educación humana de calidad.

Más de 4300 escuelas de todo el mundo han optado por impartir los programas de Bachillerato Internacional (IB) debido a su rigor académico, a su dedicación y al desarrollo personal de los alumnos. Estas escuelas, públicas y privadas, son diferentes en su esencia, e impulsan sus filosofías institucionales a través de la misión del IB: ¨formar jóvenes solidarios, informados y ávidos de conocimiento, capaces de contribuir a crear un mundo mejor y más pacífico, en el marco del entendimiento mutuo y el respeto intercultural. ¨ (IBO, 2003)

¿Qué diferencia al IB?

La educación internacional es una opción singular para ayudar a los alumnos a conseguir sus retos y que tengan la motivación para lograr lo que se planteen, trabaja la resiliencia, el trabajo en equipo, el manejo de datos e información en el mundo globalizado, el respeto y la tolerancia, así como otras múltiples habilidades.

El IB se diferencia de otros programas por:

  • Anima a los alumnos a pensar de forma crítica y a cuestionar lo que se les dice.
  • Estimula a los alumnos a examinar tanto el entorno local como internacional.
  • Mantiene su independencia respecto a los gobiernos y los demás sistemas, lo que le permite adoptar mejores prácticas procedentes de una amplia variedad de marcos educativos y currículo de diferentes países.
  • A través del exclusivo curso de Teoría del Conocimiento (TdC)  se les anima a experimentar diversos enfoques del aprendizaje, así como asumir la responsabilidad de cuidar su proceso de aprendizaje y su propia educación.

Los programas ayudan a cada niño a:

  • Plantearse preguntas complejas e interesantes.
  • Pensar de manera crítica.
  • Desarrollar habilidades de investigación que según se ha demostrado les servirán de utilidad en la educación superior.

Los programas IB también animan a los alumnos a participar activamente dentro de sus comunidades, así como hacer que el aprendizaje sea una experiencia para mejorar en sus estudios académicos.

Sin duda alguna, los alumnos de todo el mundo que hacen parte de estos programas adoptan una actitud activa de aprendizaje durante toda su vida, son compasivos y entender que otras personas, con sus diferencias, también pueden estar en lo cierto, actitudes estas que en medio de un mundo de cambio constante, son no solo necesarias sino indispensables.

 

Por: Marcia Malpica Ortiz

Coordinadora Del Bachillerato

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