¿Qué es una familia tóxica?

(Mejorando el ser)

Por: Maria Carolina Ramirez Ramírez – Directora General GCLC

El primer núcleo social al cual pertenecemos y reconocemos es la familia, de ahí se desprenden los patrones que a futuro vamos a usar para crear los diferentes vínculos filiales para actuar en la sociedad.  Cada familia está marcada por las diferentes costumbres y tradiciones que de manera generacional se han traspasado de abuelos a padres y de padres a hijos. Ese es el resultado de lo que hoy en día somos, lo que definimos cultura de valores y creencias las cuales forman la personalidad. 

Una familia armónica se define por la asignación de roles y funciones, por el buen trato, por el apoyo a las metas individuales y por las expresiones de afecto y admiración entre los miembros de una familia, por el respeto de decisiones y de límites claros y acordados. Es importante  identificar cuáles son los patrones que usualmente llegan a volver un entorno e interacción tóxica para los miembros de la familia. Actitudes, creencias y comportamientos que deterioran el clima convivencia entre los mismo. La comunicación como elemento central juega un papel fundamental porque es el medio por el cual se desarrollan las diferentes dinámicas de relación.

A continuación identificamos cuatro factores que afectan la armonía y las buenas relaciones entre la familia, es importante aclarar que estos factores deben ser identificados según la etapa y autonomía de cada miembro de la familia.

  • Crítica y comparación entre miembros de la familia. Comúnmente se tiene la creencia que para que los hijos reaccionen a tener mejores resultados se debe comparar haciendo distinciones entre hermanos, primos, padres e hijos e incluso resaltar las hazañas de los abuelos en valentía, honor y valor. Sin embargo estas comparaciones afectan la autoestima de quien se compara  o está en desventaja  teniendo resultados poco exitosos. Frases como tu hermano a tu edad ya sabía leer y sacaba siempre el primer lugar del salón, incluso comparar ciertos atributos físicos y cognitivos entre sí. Es importante resaltar estos aspectos, que si bien hacen parte de la autoestima y orgullo de la familia, es clave se  utilicen para ese fin, mas no para generar presión y desánimo para las siguientes generaciones. 
  • Sobre protección, ( exceso de cuidado). Se tiene claro que el cuidado es sinónimo de amor, responsabilidad y afecto entre los padres hacia sus hijos, pero cuando este no reconoce que cada etapa tiene su nivel de cuidado y protección y se mantienen los mismo cuidados incluso cuando los hijos ya están grandes y tienen la capacidad de hacer por sí mismos muchas cosas, dinámica que les fortalecerán la autonomía y capacidad del yo puedo. Así que el mantener patrones de sobreprotección no son una sana práctica en el hogar, el permitir que cada miembro tenga una autonomía en su propia atención y cuidado fortalece los vínculos filiales y el reforzamiento del yo soy. Asignar roles y actividades que contribuyan al trabajo en equipo de la familia es un valor y actitud muy necesario en el núcleo familiar armónico.
  •  Sobrepasar limites, (dominancia y sumisión).      Las relaciones familiares son de las que más se abusa y de las que menos se cuidan.el sentimiento de confianza por tener un vínculo sanguíneo algunas veces traspasa límites, como tomar las cosas sin pedir permiso, por aquello que son de mi hijo, de mi esposo o de mis padres. Llegar y abrir la nevera y tomar de ahí lo que plazca sin antes expresar la necesidad, el abrir la puerta del cuarto y entrar sin tocar, imponer una idea o cambiar una decisión sin importar que piensan los demás. Estas actitudes son algunas que hacen parte de ese abuso de confianza que deteriora y pone en malestar el ambiente familiar. Esto se da por los roles de dominancia de padres a hijos, pareja, incluso entre hijos a padres, aún cuando ya están mayores y en algunos casos con sus propios núcleos familiares establecidos, todavía se tiene la creencia de seguir viendo a los hijos como niños. También en el caso de hermanos mayores ( menores) que demandan favores a los menores ( mayores) de casa, este patrón persiste en la vida adulta dando por consiguiente un papel de sumisión ante las demandas dominantes. La buena comunicación es poder definir estos límites de manera acordada y bilateral entre los miembros de la familia. Incluso llegar a revisarlos de vez en cuando es una excelente práctica para favorecer la armonía en las familias.
  • Ausencia de expresiones de afecto y amor. Las manifestaciones de afecto son un elemento clave en el desarrollo psico- emocional de los hijos, las caricias, abrazos y palabras cariñosas hacen parte de la formación sana en las emociones y en las conductas proactivas para integrarse de manera exitosa en la sociedad, la creencia de pensar que si al niño se le acaricia se formará con un carácter débil esta revaluado en el núcleo familiar. Las personas adultas con una buena resiliencia, con habilidades de autocontrol, según los estudios del comportamiento humano que han sido personas con excelentes dosis de afecto desde su niñez temprana. Así que a consentir más, abrazar más y resaltar con palabras positivas los atributos de los hijos. Claro está que todo debe estar dentro de un equilibrio y coherencia.     

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