Rutas de senderismo familiar en la Sabana

La Sabana nos espera: planes de vacaciones para conectar con la naturaleza en familia
Llegan las vacaciones, y con ellas la oportunidad perfecta para que las familias Cerecianas salgan del aula y de la pantalla para aprender directamente del territorio que nos rodea. La Sabana de Cundinamarca, con sus montañas, humedales y bosques de niebla, es un laboratorio natural a pocos minutos de Cajicá. Aquí compartimos tres opciones para caminar en familia y una guía paso a paso para convertir cualquier sendero en una clase divertida de ciencias al aire libre.
1. Cerro La Cumbre y Antenas La Naveta (Cajicá)
Sin salir del municipio, este es el plan más accesible. La subida hacia La Cumbre mezcla altura media con buena inclinación y permite apreciar desde el mirador toda la Sabana. Es una ruta exigente pero corta, ideal para familias con niños mayores acostumbrados a caminar. El paisaje cambia de potreros a bosque húmedo de montaña en pocos kilómetros, perfecto para observar la transición de ecosistemas.
2. Periland Eco Park (vía Cajicá–Zipaquirá)
La opción más amigable para niños pequeños. Es una reserva forestal privada de 13,4 hectáreas dedicada a la restauración ecológica y la reforestación, con seis kilómetros de rutas, senderos y miradores entre árboles nativos y eucaliptos. Permite sembrar un árbol durante la visita, una actividad que conecta la caminata con la acción ambiental. Mascotas bienvenidas, parqueadero y baños disponibles.
3. Ruta Chía–Cota (Cerro Majuy)
Para familias con más experiencia y tiempo disponible. Son 8 kilómetros, unas 5 horas, comenzando en Chía por la vía La Valvanera y terminando en la vereda La Moya, en Cota, con vistas panorámicas de varios municipios de la Sabana. El nombre Majuy significa “dentro de ti” en lengua muisca, una buena excusa para hablar en casa sobre la cosmovisión indígena de estas montañas.
Reto familiar: Bitácora científica
1. Antes de salir: cada miembro de la familia lleva una libreta pequeña y un lápiz.
2. Durante el camino, cada persona registra: 3 especies de plantas distintas, 2 sonidos diferentes de animales, 1 evidencia de agua (quebrada, niebla, rocío) y 1 cambio en el paisaje al subir o bajar.
3. En un punto de descanso, comparen sus bitácoras: ¿quién vio algo que los demás no notaron?
4. De regreso a casa, elijan una observación e investiguen juntos de qué especie o fenómeno se trataba.
Esta actividad no requiere materiales costosos: solo observación atenta y curiosidad, el mismo método que usamos en el colegio para acercar a los estudiantes a la ciencia.
Recomendaciones prácticas
- Salgan temprano, antes de las 9:00 a.m., pues el clima en la Sabana cambia rápido.
- Lleven agua, protector solar y ropa por capas.
- Respeten los senderos señalizados y eviten recoger plantas o animales.
- Verifiquen horarios y costos antes de ir, ya que pueden variar.
La Sabana es uno de los ecosistemas de alta montaña más singulares del planeta. No hace falta ir lejos para enseñarles a nuestros hijos a leerla: con un sendero cerca de casa y un poco de curiosidad, las vacaciones también pueden ser una clase de ciencias inolvidable. ¡Buen camino!
Esta entrada de blog fue escrita por la docente Melissa Díaz González, docente de Biología del Programa Diploma.

